1.

Atención temprana

5.

TEA (Trastorno del Espectro Autista)

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo, que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.

Los síntomas fundamentales del autismo son dos:

 

- Deficiencias persistentes en la comunicación y en interacción sociales.

- Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

 

Los signos que pueden ser indicativos de TEA en los niños son:

• En la escuela hay falta de interés por los demás niños.

• No comparten intereses.

• Ausencia de juego simbólico (dar de comer a las muñecas, hacer comida cocinitas, jugar a coches como si fueran de verdad, etc.)

• Hay poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando ven juntos algo inusual. No suelen presentar risa social.

• Su lenguaje, si lo hay, es literal (no entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).

• Evitan el contacto físico o les gusta poco. Suelen tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. A menudo hay poca sensibilidad al dolor.

• Reaccionan poco ante la voz de los padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.

• Tienen intereses inusuales. Éstos son repetitivos y no compartidos.

• Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y autoestimulantes, como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas, entre otros.

• Los que presentan más nivel intelectual notan que son diferentes, y no entienden lo que les pasa. Son la pieza del puzzle que no saben acoplarse ni encajar en el tablero social.